SinUnPeso — cosas increíbles que no necesitas (pero quieres)
Cristal con foto grabada en 3D



Manda esa foto que llevas años guardando y recupérala convertida en volumen. Este cristal con foto grabada en 3D mete la imagen dentro del bloque con láser, y parece flotar ahí cuando le da la luz. Tiene forma de corazón.
Navaja de afeitar de barbero



Cámbiate a la cuchilla de toda la vida y afeitate despacio, pasada a pasada, como en la barbería del barrio. Esta navaja de barbero es de acero inoxidable con mango metálico y tapa que se abre para cambiar el filo. Viene con cien cuchillas.
Vaso de madera quemada para whisky



Sírvete un bourbon en madera y nota cómo el interior tostado le añade ese fondo de barrica. Este vaso de madera quemada no se rompe si se te cae en la terraza, solo pide lavado a mano. Viene con dos bolas de acero para enfriar.
Alienígena de crochet con mensaje



Déjalo en la mesilla de quien te importa y que lea el mensaje cada mañana: eres lo mejor que he encontrado en la Tierra. Este alienígena de crochet dice en diez centímetros lo que tú no dices ni en media hora. Hecho a mano con lana suave.
Cajetilla de juguete para perros

Esconde premios dentro de la cajetilla y deja que tu perro los saque uno a uno. Este juguete de peluche cruje, suena y parodia una marca de tabaco que reconocerás al instante. Los cigarrillos salen y entran.
Máquina de arcade de mesa

Ponla en la mesa y vuelve a perder tardes enteras con los juegos con los que creciste. Esta máquina de arcade cabe en una mano y funciona con pilas, así que se va contigo al sofá. Trae doscientos juegos dentro.
Microscopio digital de bolsillo

Sal al jardín y mira una hoja hasta ver sus células en la pantalla. Este microscopio digital de bolsillo aumenta mil veces y guarda las fotos, así que las hormigas del patio acaban en un álbum familiar. Pesa doscientos gramos.
Navaja con su nombre grabado

Le pones el nombre y ya es suya para siempre. Es de esas cosas que se llevan encima veinte años y acaban teniendo una historia detrás. Regálala y prepárate para que te la enseñe cada vez.
Luz de inodoro con sensor

Se enciende sola cuando entras de madrugada y tiñe la taza del color que elijas. Nadie vuelve a encender la luz grande a las cuatro de la mañana. Tu retina te lo agradecerá.
Dispensador de cinta con trasero

La cinta sale por donde te imaginas. Es de lo más tonto que puedes poner en un escritorio y por eso funciona: nadie pasa por delante sin comentarlo. Humor de oficina en estado puro.
Mechero de plasma sin llama

Dos arcos eléctricos en vez de fuego: no lo apaga el viento ni se queda sin gas. Se carga por USB, como todo lo demás en tu vida. Enciende velas y parece magia barata.
Líquido para los intermitentes

El regalo para el que nunca los usa. Una botella de nada con una etiqueta muy convincente. Verás a tu cuñado buscando dónde se echa, y nadie va a sacarlo de su error.
Calientamanos de bolsillo

Dos piedras que dan calor durante horas y caben en el abrigo. Para quien tiene las manos frías en agosto y además lo dice en voz alta. De paso sirven de batería para el móvil.
Agua deshidratada en lata

Instrucciones: añadir agua. Es una lata vacía con la etiqueta más seria que has visto, y funciona porque siempre hay alguien que tarda demasiado en leerla. Imprescindible en cualquier mochila imaginaria.
Mosquetón que hace de todo

Navaja, abridor y destornillador colgando de las llaves. Pesa menos que un mechero y resuelve la mitad de los problemas cotidianos. La otra mitad es abrir cervezas, que también la cubre.
Globo terráqueo que levita

Flota en el aire dando vueltas, sin cables ni trampa visible, y se ilumina de noche. Lo pones en el escritorio y se acabó la concentración: todos se quedan mirando el planeta suspendido.
Monocular de bolsillo

Cabe en un puño y acerca lo que está a media montaña de distancia. Aguanta la lluvia y se sujeta con una mano. Oficialmente es para mirar aves; ya veremos qué acabas mirando.
Piedra para afilar cuchillos

Dos caras: una recupera el filo y la otra lo deja de afeitar. Afilar resulta sorprendentemente relajante, y de paso descubres que tus cuchillos llevaban años cortando a base de fuerza bruta.
Kit para sobrevivir a lo que sea

Brújula, sierra, mechero, silbato, botiquín y doscientas cosas más en una caja del tamaño de un libro. No lo vas a necesitar nunca. Y precisamente por eso se duerme mejor con él en el maletero.
Binoculares para ver lo imposible

Subes al mirador, giras la ruedita con un dedo y de repente distingues las plumas de un pájaro que está a un kilómetro. Aguantan la lluvia y los golpes. A ti nadie te garantiza que no te delate el vecino.
Binoculares de visión nocturna

Ven a trescientos metros en oscuridad total, con ocho aumentos, pantalla de 2.4 pulgadas y una tarjeta de 32 GB para grabar lo que aparezca. Pesan 240 gramos, así que caben en cualquier mochila. Aviso: lo primero que vas a hacer con ellos es vigilar tu propio patio a las tres de la mañana.
Cuchillo vikingo de carnicero

Acero al carbono forjado a mano, mango de nogal tallado y una hoja curva y ancha que se mece sobre la tabla en vez de picar a golpes. Corta carne, pescado, verdura y, si el día lo pide, pizza. Trae funda para colgarlo al cinturón: nadie lo necesita y todo el mundo lo va a hacer.
Pepinillo que canta yodel

Un pepinillo de plástico de trece centímetros con un botón. Lo aprietas y canta yodel. No hace nada más: no tiene aplicación, no se conecta a nada y no resuelve ningún problema. Cuesta menos que dos cafés y es matemáticamente imposible que alguien lo apriete una sola vez.
Kit para ahumar whisky con soplete

Pones la tapa de roble sobre el vaso, prendes las astillas y el humo frío se va metiendo en el whisky hasta que sabe a fogata. Trae seis maderas distintas, moldes para hielo en bola, filtro de metal, dos vasos y su caja de regalo. También ahúma queso y carne, por si el whisky se acaba antes que las ganas.