Pilas: el regalo no incluido

La venganza perfecta: un paquete que dice «pilas incluidas, regalo no incluido». Para el intercambio donde ya no sabías qué llevar.
El botón te lleva a la tienda; el precio puede cambiar sin aviso.

La venganza perfecta: un paquete que dice «pilas incluidas, regalo no incluido». Para el intercambio donde ya no sabías qué llevar.
El botón te lleva a la tienda; el precio puede cambiar sin aviso.
25 regalos para darte a ti misma después de soltar lo que no era
25 regalos para tu novio que sí va a usar
25 regalos para papá que no son otra corbata
25 regalos raros que no sabías que existían
25 regalos de menos de $20 que parecen mucho más caros
25 regalos de Navidad que nadie va a fingir que le gustan
25 regalos para mamá que la van a hacer llorar (de risa)
Una cobija con el dibujo de una pila cargando: cuando mamá se envuelve, está oficialmente recargandose y NADIE la puede molestar. Las reglas son las reglas.

Un control retro de crochet, blandito y con carita feliz, para el que juega hasta la madrugada. No sirve para jugar, pero cuida su escritorio mientras el duerme.

Una cabrita de escritorio que pega el grito viral cuando la aprietas, con todo y su librito ilustrado. Cuarenta y dos mil reseñas de gente que la aprieta a diario.

Este Buda respira contigo: la luz sube al inhalar, baja al exhalar, y en cinco minutos tu cabeza deja de sonar como grupo de WhatsApp. Sin pantallas ni aplicaciones — solo tú, la luz y el aire.

Un ornitorrinco de cocina que se lanza de clavado a los frascos y rasca hasta la última gota de Nutella. Diseño ganador de premios y de corazones.

Una canasta cilíndrica que gira sobre la parrilla: las verduras y camarones se doran parejos sin escaparse por la rejilla. Papá solo le da vueltas con su aire de chef consumado.

Espátula, pinzas, tenedor y brocha de grado profesional en su maletín de aluminio. Para que papá deje de voltear la carne con el tenedor de la cocina como si nadie lo viera.

Calor y masaje en la espalda baja, sin cables y donde sea: el sillón, el coche, el estadio. Para el papá que carga todo — incluida la lumbalgia.

Una taza con un mensaje de esos que solo una hija o un hijo pueden regalar sin consecuencias. Catorce onzas de cafe y una sonrisa garantizada cada mañana.