Lucecitas navideñas para la barba

Serie de luces en miniatura que convierte cualquier barba en árbol de Navidad. El accesorio que gana TODAS las fotos de diciembre.
El botón te lleva a la tienda; el precio puede cambiar sin aviso.

Serie de luces en miniatura que convierte cualquier barba en árbol de Navidad. El accesorio que gana TODAS las fotos de diciembre.
El botón te lleva a la tienda; el precio puede cambiar sin aviso.
25 regalos para darte a ti misma después de soltar lo que no era
25 regalos para tu novio que sí va a usar
25 regalos para papá que no son otra corbata
25 regalos raros que no sabías que existían
25 regalos de menos de $20 que parecen mucho más caros
25 regalos de Navidad que nadie va a fingir que le gustan
25 regalos para mamá que la van a hacer llorar (de risa)
Una canasta entera de carne seca artesanal en sabores distintos, lista para regalar. El único arreglo que papá no va a fingir que le gustó — se lo va a acabar antes del café.

Pastillas de menta en una lata con diagnóstico incluido: para los que no se acuerdan de nada. Se compra por la broma y se queda por el sabor.

Este Buda respira contigo: la luz sube al inhalar, baja al exhalar, y en cinco minutos tu cabeza deja de sonar como grupo de WhatsApp. Sin pantallas ni aplicaciones — solo tú, la luz y el aire.

Un muñeco de nieve que se ríe, se sacude y suelta sonidos que no vamos a describir aquí. La decoración navideña que la abuela finge desaprobar.

Linternas LED en el pulgar y el indice: alumbra exactamente donde tiene las manos, sin sostener nada con la boca. Para arreglar el coche, el fregadero o lo que se le ocurra a medianoche.

Dieciséis botones: aplausos, tambor de chiste, grillos para las juntas incómodas. El poder de un programa de televisión en la palma de la mano.

Dos caras: una recupera el filo y la otra lo deja de afeitar. Afilar resulta sorprendentemente relajante, y de paso descubres que tus cuchillos llevaban años cortando a base de fuerza bruta.

Aguantan hasta 800 grados: papá puede acomodar las brasas con la mano como siempre presumió que podía (ahora sin el susto de la familia). Antideslizantes y lavables.

Un libro chiquito con frases a medio terminar que tu completas: las razones exactas por las que lo quieres. Media hora de escritura y un regalo que no se tira jamas.