Libros para colorear para adultos

Dos libros de patrones hermosos para pintar con la mente en blanco. Media hora de colores y tu sistema nervioso firma la paz.
El botón te lleva a la tienda; el precio puede cambiar sin aviso.

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25 regalos raros que no sabías que existían
25 regalos de Navidad que nadie va a fingir que le gustan
25 regalos para darte a ti misma después de soltar lo que no era
25 regalos para papá que no son otra corbata
25 regalos para tu novio que sí va a usar
25 regalos para mamá que la van a hacer llorar (de risa)
25 regalos de menos de $20 que parecen mucho más caros


Sírvete un bourbon en madera y nota cómo el interior tostado le añade ese fondo de barrica. Este vaso de madera quemada no se rompe si se te cae en la terraza, solo pide lavado a mano. Viene con dos bolas de acero para enfriar.

Túmbate en el sofá, enróllate en esta manta con forma de tortilla y conviértete oficialmente en un burrito humano. La textura imita la harina de verdad, así que las fotos van a ser un problema. Mide casi dos metros.

Un globo terráqueo de cristal soplado a mano, con un barco antiguo grabado navegando dentro y 850 ml de whisky alrededor. Viene con bandeja de madera, tapón, embudo, dos vasos con el mapamundi grabado y dos piedras que enfrían sin aguar la copa. Ocupa el sitio de un adorno y hace el trabajo de un bar entero.

Dos caballitos tequileros con forma de sanitario portátil, para brindar donde nadie pidió brindar. El toque de elegancia que tu fiesta no sabía que le faltaba.

Un vaso torneado en madera de roble carbonizada por dentro, como los barriles donde envejece el bourbon. Cada trago pasa por madera quemada y sale con historia.

Acero al carbono forjado a mano, mango de nogal tallado y una hoja curva y ancha que se mece sobre la tabla en vez de picar a golpes. Corta carne, pescado, verdura y, si el día lo pide, pizza. Trae funda para colgarlo al cinturón: nadie lo necesita y todo el mundo lo va a hacer.

La mascarilla viral de hidrogel que se pone transparente cuando el colágeno ya entró a trabajar. Te la dejas mientras duermes y amaneces con cara de que la vida te trata bien — porque ahora sí.

Una carita de cerámica que se toma muy en serio su único trabajo: separar la clara de la yema de la forma mas graciosa posible. Nadie vuelve a pelearse con un huevo.

Toallas de un solo uso, suaves y gigantes, para secarte la cara sin repasar bacterias de días pasados. El pequeño lujo diario que tu piel nota a la semana.