Libros para colorear para adultos

Dos libros de patrones hermosos para pintar con la mente en blanco. Media hora de colores y tu sistema nervioso firma la paz.
El botón te lleva a la tienda; el precio puede cambiar sin aviso.

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Una llama de peluche que existe para que la aprietes cuando el día viene con indirectas. Apachúrrala, respira y suéltala — funciona mejor que contestar ese mensaje.

Ven a trescientos metros en oscuridad total, con ocho aumentos, pantalla de 2.4 pulgadas y una tarjeta de 32 GB para grabar lo que aparezca. Pesan 240 gramos, así que caben en cualquier mochila. Aviso: lo primero que vas a hacer con ellos es vigilar tu propio patio a las tres de la mañana.

Derrite la vela desde arriba con luz cálida: todo el aroma, cero humo y cero riesgo de quedarte dormida con fuego encendido. Tiene temporizador, porque tu paz ya no depende de acordarte de nada.

Los parches premiados que desinflan la mirada de trasnochada en veinte minutos. Póntelos, hazte el café y que nadie sepa que anoche fue capítulo final.

El rodillo helado que baja la hinchazón de la cara después de llorar viendo videos de señales del universo. Con su gua sha incluido para esculpir pómulos de mujer que ya entendió todo.

Cabe en un puño y acerca lo que está a media montaña de distancia. Aguanta la lluvia y se sujeta con una mano. Oficialmente es para mirar aves; ya veremos qué acabas mirando.

Navaja, abridor y destornillador colgando de las llaves. Pesa menos que un mechero y resuelve la mitad de los problemas cotidianos. La otra mitad es abrir cervezas, que también la cubre.

Un cuerno de buey de verdad, con su base de metal para que no se caiga (porque no tiene fondo plano, como mandan los dioses del Valhalla). Cabe medio litro largo y convierte cualquier cerveza de martes en un botín de guerra. Aviso: después de esto, beber en vaso te va a parecer una vida sin épica.

Instrucciones: añadir agua. Es una lata vacía con la etiqueta más seria que has visto, y funciona porque siempre hay alguien que tarda demasiado en leerla. Imprescindible en cualquier mochila imaginaria.