Kit para ahumar whisky

Un soplete, maderas de doce aromas y el aro ahumador: en un minuto su vaso de siempre huele a bar caro. El truco de bartender que va a presumir con cada visita.
El botón te lleva a la tienda; el precio puede cambiar sin aviso.

Un soplete, maderas de doce aromas y el aro ahumador: en un minuto su vaso de siempre huele a bar caro. El truco de bartender que va a presumir con cada visita.
El botón te lleva a la tienda; el precio puede cambiar sin aviso.

Cabe en un puño y acerca lo que está a media montaña de distancia. Aguanta la lluvia y se sujeta con una mano. Oficialmente es para mirar aves; ya veremos qué acabas mirando.

Un cuchillo de broma con nombre impublicable, para el papá que presume que en su casa no se tira nada. El regalo de risa que va a colgar en el baño como trofeo.

La caja que lo trae todo: cobija, calcetas, vela, tarjeta y hasta quien te diga «bien hecho». Es literalmente regalarte un apapacho con moño — el cierre perfecto de esta lista.



Manda esa foto que llevas años guardando y recupérala convertida en volumen. Este cristal con foto grabada en 3D mete la imagen dentro del bloque con láser, y parece flotar ahí cuando le da la luz. Tiene forma de corazón.

Se la pone en la muñeca y los tornillos, clavos y brocas se le pegan solos mientras trabaja. Se acabó el sube-y-baja de la escalera por el tornillito que rodó debajo del sillón.

Brújula, sierra, mechero, silbato, botiquín y doscientas cosas más en una caja del tamaño de un libro. No lo vas a necesitar nunca. Y precisamente por eso se duerme mejor con él en el maletero.

Dos luces LED montadas en el pulgar y el índice: apuntas con la mano y las dos manos siguen libres. Sirven para pescar de noche, acampar o meterse debajo del fregadero sin sostener la linterna con los dientes. Talla única ajustable, resistentes al agua, y traen destornillador y pilas de repuesto.

Las brocas que sacan ese tornillo barrido que lleva tres años burlándose de papá desde la bisagra. Baratísimas, y el gusto de ganar esa batalla no tiene precio.



Levanta la muñeca y deja que se vea el mecanismo girando solo, sin pilas ni cargador. Este reloj automático esqueleto trabaja con el movimiento de tu brazo, aguanta golpes y salpicaduras, y hace que nadie te pregunte la hora sin mirarlo primero. Movimiento japonés.