Kit de palomitas de noche de cine

Tres maíces artesanales y sus sazonadores para montar el cine en casa. El regalo perfecto para la persona cuyo plan favorito es no salir.
El botón te lleva a la tienda; el precio puede cambiar sin aviso.

Tres maíces artesanales y sus sazonadores para montar el cine en casa. El regalo perfecto para la persona cuyo plan favorito es no salir.
El botón te lleva a la tienda; el precio puede cambiar sin aviso.
25 regalos para darte a ti misma después de soltar lo que no era
25 regalos para tu novio que sí va a usar
25 regalos para papá que no son otra corbata
25 regalos raros que no sabías que existían
25 regalos de menos de $20 que parecen mucho más caros
25 regalos de Navidad que nadie va a fingir que le gustan
25 regalos para mamá que la van a hacer llorar (de risa)
Linternas LED en el pulgar y el indice: alumbra exactamente donde tiene las manos, sin sostener nada con la boca. Para arreglar el coche, el fregadero o lo que se le ocurra a medianoche.

Se estira hasta donde el brazo jamás llegó, con cinco cabezas intercambiables. De los regalos que se reciben con burla y se defienden con la vida.

París nevado, luz cálida, caja musical y un reloj de arena escondido en la base. La pieza vintage que se queda en la repisa hasta el año 3000.

Flota en el aire dando vueltas, sin cables ni trampa visible, y se ilumina de noche. Lo pones en el escritorio y se acabó la concentración: todos se quedan mirando el planeta suspendido.

Una taza con un mensaje de esos que solo una hija o un hijo pueden regalar sin consecuencias. Catorce onzas de cafe y una sonrisa garantizada cada mañana.

Un juego de cartas absurdo donde todos terminan con cara de alce y llorando de risa. El salvavidas oficial de las reuniones familiares.

La enciendes, se abre, sale un dedito y se apaga a sí misma. No sirve absolutamente para nada y justo por eso es perfecta. Filosofía pura en caja de madera.

Chocolate derretido en el centro de la mesa y todos con un tenedorcito en la mano. La forma más deliciosa de que la familia por fin suelte el teléfono.

Se estira, se dobla, se pega con su imán debajo del coche y recoge del suelo el tornillo que se cayó en lo oscuro. La herramienta que papá no sabía que era su favorita.