Fuente de fondue eléctrica

Chocolate derretido en el centro de la mesa y todos con un tenedorcito en la mano. La forma más deliciosa de que la familia por fin suelte el teléfono.
El botón te lleva a la tienda; el precio puede cambiar sin aviso.

Chocolate derretido en el centro de la mesa y todos con un tenedorcito en la mano. La forma más deliciosa de que la familia por fin suelte el teléfono.
El botón te lleva a la tienda; el precio puede cambiar sin aviso.
25 regalos para darte a ti misma después de soltar lo que no era
25 regalos para tu novio que sí va a usar
25 regalos para papá que no son otra corbata
25 regalos raros que no sabías que existían
25 regalos de menos de $20 que parecen mucho más caros
25 regalos de Navidad que nadie va a fingir que le gustan
25 regalos para mamá que la van a hacer llorar (de risa)
Un libro chiquito con frases a medio terminar que tu completas: las razones exactas por las que lo quieres. Media hora de escritura y un regalo que no se tira jamas.

Los parches premiados que desinflan la mirada de trasnochada en veinte minutos. Póntelos, hazte el café y que nadie sepa que anoche fue capítulo final.

Se le llena la cabeza con agua y vinagre, se enoja dentro del microondas y su vapor despega hasta la lasaña fosilizada. La señora más útil de toda la cocina.

Un pepinillo de plástico de trece centímetros con un botón. Lo aprietas y canta yodel. No hace nada más: no tiene aplicación, no se conecta a nada y no resuelve ningún problema. Cuesta menos que dos cafés y es matemáticamente imposible que alguien lo apriete una sola vez.

Una guitarra en miniatura que sostiene sus plumas como si fuera un soporte de escenario. Para el que toca, el que quiso tocar y el que solo toca en la ducha.

Se enciende sola cuando entras de madrugada y tiñe la taza del color que elijas. Nadie vuelve a encender la luz grande a las cuatro de la mañana. Tu retina te lo agradecerá.

Un libro con pruebas cientificas e historicas de que hay mamás mucho peores que ella (viene en ingles, las carcajadas son universales). El regalo que la hace reir y sentirse ganadora a la vez.

Un pato en su columpio que se mece con cada curva del camino. El copiloto más tranquilo del mundo.



Cámbiate a algo blando en cuanto cruces la puerta y deja los zapatos en la entrada. Estas zapatillas de casa peludas llevan espuma viscoelástica que se hunde con tu pisada y suela antideslizante para el suelo frío. Se lavan a máquina.