Exfoliante de hibisco y azúcar

Huele a vacaciones en las que nadie te arruinó la playa. Exfolia, hidrata y deja la piel de «me cuido porque quiero», no porque alguien vaya a verla.
El botón te lleva a la tienda; el precio puede cambiar sin aviso.

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25 regalos para tu novio que sí va a usar
25 regalos para mamá que la van a hacer llorar (de risa)
25 regalos de menos de $20 que parecen mucho más caros
Ropa interior unisex comprimida en su latita, por si acaso. El regalo que todos juran no necesitar y absolutamente nadie devuelve.

Enciende el Halcón Milenario en tu escritorio y ajusta el brazo hasta que apunte donde tú quieras. Esta lámpara con licencia oficial ilumina lo justo para trabajar y lo suficiente para que se note. La nave gira sobre su base.

Acero al carbono forjado a mano, mango de nogal tallado y una hoja curva y ancha que se mece sobre la tabla en vez de picar a golpes. Corta carne, pescado, verdura y, si el día lo pide, pizza. Trae funda para colgarlo al cinturón: nadie lo necesita y todo el mundo lo va a hacer.

Giras la tapa y el pollo sale deshebrado en segundos, sin tenedores ni dedos quemados. Veinticinco mil reseñas: las tinga-lovers de America ya lo saben.

Una canasta entera de carne seca artesanal en sabores distintos, lista para regalar. El único arreglo que papá no va a fingir que le gustó — se lo va a acabar antes del café.



Sírvete un bourbon en madera y nota cómo el interior tostado le añade ese fondo de barrica. Este vaso de madera quemada no se rompe si se te cae en la terraza, solo pide lavado a mano. Viene con dos bolas de acero para enfriar.

Pones la tapa de roble sobre el vaso, prendes las astillas y el humo frío se va metiendo en el whisky hasta que sabe a fogata. Trae seis maderas distintas, moldes para hielo en bola, filtro de metal, dos vasos y su caja de regalo. También ahúma queso y carne, por si el whisky se acaba antes que las ganas.

La mascarilla viral de hidrogel que se pone transparente cuando el colágeno ya entró a trabajar. Te la dejas mientras duermes y amaneces con cara de que la vida te trata bien — porque ahora sí.

Una bicicletita con ruedas de acero que rebana la pizza pedaleando su recorrido. El repartidor más confiable que jamás entrará a tu cocina.