El regalo de la nada

Una esfera transparente con NADA adentro, empaquetada con toda solemnidad. Para la persona que lo tiene todo: ya nada más le faltaba esto.
El botón te lleva a la tienda; el precio puede cambiar sin aviso.

Una esfera transparente con NADA adentro, empaquetada con toda solemnidad. Para la persona que lo tiene todo: ya nada más le faltaba esto.
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25 regalos raros que no sabías que existían
25 regalos de Navidad que nadie va a fingir que le gustan
25 regalos para darte a ti misma después de soltar lo que no era
25 regalos para papá que no son otra corbata
25 regalos para tu novio que sí va a usar
25 regalos para mamá que la van a hacer llorar (de risa)
25 regalos de menos de $20 que parecen mucho más caros
Ese meme que se manda todos los dias, ahora en version fisica para su escritorio. Es la broma privada de ustedes dos convertida en objeto, y no hay regalo mas personal que eso.

Cabe en un puño y acerca lo que está a media montaña de distancia. Aguanta la lluvia y se sujeta con una mano. Oficialmente es para mirar aves; ya veremos qué acabas mirando.

Una camarita HD que entra donde jamás debió entrar un ojo humano: tu oído. Se conecta al teléfono y de pronto toda la familia quiere ver. Asqueroso y fascinante en partes exactamente iguales.

Un mini campo de golf que ademas guarda sus plumas: bola, bandera y todo. Termina la llamada, mete un putt y vuelve al trabajo como si nada.

Es una cobija sherpa gigante con capucha y bolsillos: te la pones y quedas oficialmente inalcanzable. Perfecta para maratones de series, noches de diario y días de «hoy no atiendo a nadie».

Un aromatizante de coche con una ardilla parada en ropa interior. No hay forma humana de explicarla: solo de regalarla y ver qué pasa.

Una cuchara-pala grabada para las emergencias de helado a medianoche. Tamano generoso, porque mamá no está para cucharaditas.

Un juego de cartas absurdo donde todos terminan con cara de alce y llorando de risa. El salvavidas oficial de las reuniones familiares.

Giras la tapa y el pollo sale deshebrado en segundos, sin tenedores ni dedos quemados. Veinticinco mil reseñas: las tinga-lovers de America ya lo saben.