El cortapizza de bicicleta

Una bicicletita con ruedas de acero que rebana la pizza pedaleando su recorrido. El repartidor más confiable que jamás entrará a tu cocina.
El botón te lleva a la tienda; el precio puede cambiar sin aviso.

Una bicicletita con ruedas de acero que rebana la pizza pedaleando su recorrido. El repartidor más confiable que jamás entrará a tu cocina.
El botón te lleva a la tienda; el precio puede cambiar sin aviso.
25 regalos raros que no sabías que existían
25 regalos de Navidad que nadie va a fingir que le gustan
25 regalos para darte a ti misma después de soltar lo que no era
25 regalos para papá que no son otra corbata
25 regalos para tu novio que sí va a usar
25 regalos para mamá que la van a hacer llorar (de risa)
25 regalos de menos de $20 que parecen mucho más caros
Cinco minutos de arena para esas visitas al baño que se estaban volviendo retiros espirituales. Regalo pasivo-agresivo avalado por veinte mil reseñas.



Cámbiate a algo blando en cuanto cruces la puerta y deja los zapatos en la entrada. Estas zapatillas de casa peludas llevan espuma viscoelástica que se hunde con tu pisada y suela antideslizante para el suelo frío. Se lavan a máquina.

Una cuchara-pala grabada para las emergencias de helado a medianoche. Tamano generoso, porque mamá no está para cucharaditas.

Las brocas que sacan ese tornillo barrido que lleva tres años burlándose de papá desde la bisagra. Baratísimas, y el gusto de ganar esa batalla no tiene precio.

La venganza perfecta: un paquete que dice «pilas incluidas, regalo no incluido». Para el intercambio donde ya no sabías qué llevar.

Una navaja con acabado de coleccionista que va a llevar encima como amuleto. De esas que saca en la mesa para abrir algo y todos preguntan de donde la saco.

Un decantador de 850 ml con la silueta exacta de un control de videojuegos, con sus dos vasos y su base. Sirve el trago sin soltar la partida y de paso decora el estante mejor que cualquier trofeo.

Un pato en su columpio que se mece con cada curva del camino. El copiloto más tranquilo del mundo.

Ropa interior unisex comprimida en su latita, por si acaso. El regalo que todos juran no necesitar y absolutamente nadie devuelve.