Cobija de lujo de piel sintética

Mil gramos de suavidad por metro: la cobija que se siente a abrazo caro. Pónsela al sillón y tu sala pasa de «aquí lloré» a «aquí renací».
El botón te lleva a la tienda; el precio puede cambiar sin aviso.

Mil gramos de suavidad por metro: la cobija que se siente a abrazo caro. Pónsela al sillón y tu sala pasa de «aquí lloré» a «aquí renací».
El botón te lleva a la tienda; el precio puede cambiar sin aviso.
25 regalos raros que no sabías que existían
25 regalos de Navidad que nadie va a fingir que le gustan
25 regalos para darte a ti misma después de soltar lo que no era
25 regalos para papá que no son otra corbata
25 regalos para tu novio que sí va a usar
25 regalos para mamá que la van a hacer llorar (de risa)
25 regalos de menos de $20 que parecen mucho más caros
Un libro con pruebas cientificas e historicas de que hay mamás mucho peores que ella (viene en ingles, las carcajadas son universales). El regalo que la hace reir y sentirse ganadora a la vez.

Acero al carbono forjado a mano, mango de nogal tallado y una hoja curva y ancha que se mece sobre la tabla en vez de picar a golpes. Corta carne, pescado, verdura y, si el día lo pide, pizza. Trae funda para colgarlo al cinturón: nadie lo necesita y todo el mundo lo va a hacer.

Flota en el aire dando vueltas, sin cables ni trampa visible, y se ilumina de noche. Lo pones en el escritorio y se acabó la concentración: todos se quedan mirando el planeta suspendido.

Chocolate derretido en el centro de la mesa y todos con un tenedorcito en la mano. La forma más deliciosa de que la familia por fin suelte el teléfono.

Huele a vacaciones en las que nadie te arruinó la playa. Exfolia, hidrata y deja la piel de «me cuido porque quiero», no porque alguien vaya a verla.

Se estira hasta donde el brazo jamás llegó, con cinco cabezas intercambiables. De los regalos que se reciben con burla y se defienden con la vida.

Instrucciones: añadir agua. Es una lata vacía con la etiqueta más seria que has visto, y funciona porque siempre hay alguien que tarda demasiado en leerla. Imprescindible en cualquier mochila imaginaria.

Veinte frascos de mezclas distintas para carne, pollo, costillas y lo que caiga en la parrilla. A papá le va a dar por «experimentar» — y la familia entera sale ganando.

Bulbos de vidrio sobre madera para que sus esquejes echen raices a la vista de todos. Mitad jardin, mitad adorno de revista — y dieciseis mil reseñas de manos que ya no matan plantas.